Recuperan a la casi extinguida gallina araucana

Actualidad Sábado 10 de Febrero de 2018

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) avanzó en un trabajo de reproducción de la gallina araucana, de huevos azules y verdes, para evitar su extinción.

Nativa de la zona de precordillera, la gallina araucana seguía el ritmo de vida nómade de las comunidades tehuelches y mapuches de la Patagonia.

A partir de conservar algunos ejemplares dispersos, el INTA inició su reproducción y entregó más de 10.000 pollos bebé a comunidades originarias de Cushamen, Villa Pehuenia y Roca Choroy.

El trabajo de reproducción de la especie lleva más de una década, hoy se da por recuperada, hasta entonces, la gallina araucana, conocida como la de huevos entre azules y verdes, aparecía en la memoria de algunos ancianos lugareños que la recordaban de sus antepasados o de relatos precordilleranos, pero la daban por perdida.

Sólo con la posibilidad de que hubiera algunos ejemplares dispersos, el INTA emprendió la búsqueda de material genético vivo de esta especie que sirviera para apuntalar planteles.

Los centros de multiplicación de aves de las agencias de extensión del instituto en Comodoro Rivadavia -Chubut- y Zapala – Neuquén- tomaron ese material conservado y comenzaron a reproducirlo.

Así pudieron entregar más de 10.000 pollos bebé a comunidades originarias de las zonas de Cushamen, Villa Pehuenia y Roca Choroy.

“En la zona de precordillera, las gallinas araucanas crecían a campo y eran criadas por las comunidades tehuelches que emigraban permanentemente de un lugar a otro junto con sus animales”, describió Jose Luis Cepeda, técnico del INTA Comodoro Rivadavia.

En 2006, el INTA lanzó un proyecto nacional de recuperación de especies animales y algunas unidades -como Pergamino, Mendoza, Zapala y Comodoro Rivadavia- decidieron impulsar el rescate de la gallina araucana.

Los primeros pasos apuntaron a conseguir ejemplares con más del 90 % de pureza, que luego utilizaron como reproductores.

El avance de otras razas y el paso del tiempo llevaron a que la población de gallinas araucanas disminuyera, al punto de peligrar la extinción, y quedara atesorada en la memoria pagana.

Los ejemplares seleccionados para conservación provinieron de comunidades originarias, que los criaban y tenían algunos pocos.

Esta ave, muy rústica para desarrollarse en regiones áridas con clima muy frío, de nieve y ventoso, se destaca, porque pone huevos de color entre verdes y azules: “Son animales lindos a la vista, de buen porte”, resaltó Cepeda.

Para Luciano Rivera, técnico del INTA Zapala, el trabajo de rescate permite conservar “la genética como recurso propio del lugar”.

La producción de pollos bebé se realiza en el centro de multiplicación de aves del INTA, a través del componente granja del programa ProHuerta que conducen el instituto y el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.

Actualmente hay 70 gallinas en postura que esperan aumentar para ampliar la capacidad reproductiva.

Al igual que otras gallinas, las araucanas comen granos, restos de la huerta y de comida, prefieren la libertad del campo abierto y dormir arriba de los árboles, no obstante, tienen buena adaptación a la vida en cautiverio.

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