Coronavirus: Alberto Fernández y el desafío de reorganizar a la sociedad

Coronavirus: Alberto Fernández y el desafío de reorganizar a la sociedad

Alberto Fernández analiza construir un nuevo sistema de relacionamiento económico y social, con nuevas reglas de juego que impone la paralización de la vida económica y social de la cuarentena por coronavirus.

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Ya admitió que deberá extenderse el aislamiento pero planifica con medidas casi diarias, de qué manera flexibilizar y adaptar el funcionamiento de muchas actividades como el comercio, la educación, deportes, espectáculos, con excepción del sistema de atención a la salud y de producción de insumos básicos que requieren sí o sí, la presencia física de personas en sus lugares de trabajo.

Ante la incertidumbre de lo que se viene en las próximas dos semanas -se espera la multiplicación de casos de COVID-19- el Gobierno elabora día a día medidas para evitar que la sensación que percibe la sociedad -con la traumática pérdida de libertades por el cierre de fronteras y la prohibición de circular libremente-, se transforme en anarquía y caos en los barrios por la imposibilidad de acceder a bienes básicos como la comida.

Estrategia y táctica, el plan a futuro

La estrategia de comunicación es fundamental para reordenar la sociedad y evitar desbordes. Pero también los operativos de despliegue de salud y de seguridad.

Así lo entiende el presidente Alberto Fernández que, tras la
anarquía inicial en la comunicación de la emergencia, puso diariamente como
vocera a la epidemióloga Carla Vizzoti a dar, junto a otros técnicos, los
partes diarios de cómo evoluciona la pandemia del coronavirus en el país.

La secretaria de Acceso a la Salud reemplazó como vocera al
ministro de Salud, Ginés González García -criticado por haber subestimado la
llegada del virus- pero el ministro mantiene su silla al lado del Presidente a
la hora de tomar las principales decisiones en el Gabinete de crisis.

Vizzoti es quien pone la cara diariamente el pulso diario de
la cantidad de infectados del COVID-19 y la confirmación de muertos.

El gobierno, después, anuncia las nuevas medidas que va
tomando a diario en función a la evolución de la pandemia.

La funcionaria y el Presidente fueron quienes ya confirmaron
-solo falta que den a conocer el nuevo DNU- la prórroga de la cuarentena
obligatoria.

Según las hipótesis de la curva de contagios que maneja el Ministerio de Salud, el 13 de abril sería una primer fecha que analiza el gobierno para terminar la cuarentena, pero no la única.

Cerca de Cafiero admitieron a A24.com que el aislamiento
obligatorio podría extenderse incluso hasta fines de mayo y Vizzoti ya habla de
“planificar la organización económica y social” previendo un parate mayor en el
tiempo: todo el invierno.

La funcionaria admitió este viernes en el habitual reporte
de COVID-19 que “va a haber que pensar en extender todo el invierno las medidas
de aislamiento y comenzar a planificar cómo paulatinamente, se vuelve a las
actividades” de los distintos sectores.

Ese reordenamiento será fundamental para la readaptación de las actividades productivas y comerciales que mueven la economía y que permanecieron paradas en el tiempo desde el jueves 20 de marzo a la medianoche, por el DNU que vence este martes 31.

Por eso, el anuncio de la extensión de la cuarentena será
inminente, no pasará de este fin de semana.

La Economía que se viene

El jueves en la teleconferencia con los presidentes del G-20, Alberto habló del cambio en la economía mundial y local que se viene: Reclamó que el FMI y los acreedores privados suspendan los cobros de las deudas externas de los países pobres.

También buscó posicionarse como líder de un modelo contrario
a la estrategia que adoptan gobiernos neoliberales como EEUU y Brasil, que se
niegan a declarar la cuarentena total y privilegian salvar la economía, por
sobre la necesidad de evitar más muertes.

Guzmán anticipó la estrategia del Gobierno tanto a nivel
macro como micro, de lo que se imagina el gobierno para la economía global y
nacional:

Una total intervención del estado.

Si hiciera falta con intercambio de swaps (ayudas
financieras) de las grandes potencias a los países en crisis.

Y hasta la emisión indiscriminada.

Se trata de garantizar desde los subsidios a desempleados,
bonos especiales para los ingresos más bajos de planes sociales, jubilaciones,
hasta pagar el 95% del sueldo a empleados de pymes y comercios privados
mientras dure el parate, es decir, la cuarentena, que hoy, no tiene fecha ni
plazos definitivos, admiten en el Gobierno.

La pandemia abre las puertas así a la necesidad de
desarrollar contra el tiempo, la economía virtual y todos; deberán adaptarse a
nuevas formas de interacción económica, social y familiar, solo por un bien
superior, evitar la tan temida muerte.

El Gobierno teme una ola de fallecimientos sobre todo en
CABA y el Conurbano, donde se concentra el 37% de la población del país y
muchos barrios conviven en condiciones paupérrimas. Allí no descartan actuación
de las FF.AA. en caso de ser necesario para evitar el caos en las calles y
barrios más vulnerables.

¿Cómo sigue?

Nunca en la historia del país pasó algo así. Fernández apuesta a un estado intermedio de restricciones de la cuarentena, que no sean tan duras como el Estado de Sitio, que suspenda el Estado de Derecho consagrado por la Constitución.

Alberto apela a un estado de catástrofe intermedio, como hizo Chile, para que nadie en caso de ser detenido quede a disposición del Poder Ejecutivo sin garantías constitucionales, como sucede en las dictaduras, sino que se mantenga en el tiempo que dure la cuarentena, la división de poderes republicana: “Si alguien comete un delito, lo tendrá que explicar ante un juez”, dijo.

El hilo es tan fino, que con medidas habituales como la
prohibición de circular por las calles y de reunión de más de 2 personas, el
discurso que tomaron todos los gobiernos, asesorados por la Organización
Mundial de la Salud (OMS) incluido el argentino, hace que el aislamiento
obligatorio que restringe las libertades básicas aparezca como voluntario.

La sociedad acatando órdenes por su propia voluntad como lo
dijo alguna vez el célebre filósofo francés Jacques Rousseau, en un marco de
solidaridad y empatía para cuidar al otro.

Pero por las dudas, el Presidente aclaró que si alguien no
acata, como jefe del Estado tiene los recursos para reprimir, “si no entienden
por la razón será por la fuerza” dijo parafraseando al filósofo alemán Max
Weber sobre el uso del monopolio de la fuerza que tiene el Estado.

El virus abrió interrogantes básicos y los presidentes
discuten en el mundo el fin del capitalismo tal como se lo conoce hasta ahora.

Cuando Alberto dice va a cambiar toda la economía, que el
mundo no volverá a ser el mismo después de esta pandemia y anticipa cuál es el
panorama sombrío que avisora el Gobierno.

González García anunció que la OMS eligió a Argentina entre
los 10 países del mundo para probar tratamientos con una droga que se suele
usar para el paludismo. Por eso el ministro dijo que buscan que seamos modelo a
seguir en el mundo. Se preguntará a pacientes infectados en estado crítico, si
aceptan ser parte del experimento que podría aportar una solución a la crisis
mundial.

Alberto puso todo el aparato del Conicet, las universidades
y Ministerio de Ciencia y Tecnología, el INTA, Senasa y el Malbran entre otros,
para buscar salidas a la crisis.

Nuevas tecnologías, como una app lanzada por la Jefatura de
Gabinete para avanzar en el autodiagnóstico de cada argentino on line antes de
abarrotar las guardias de hospitales, son los nuevos métodos de control de la
fiebre y la pandemia que utilizaron ya Singapur y China entre otros países
asiáticos que lograron al menos, aquietar la pandemia.

Alberto está preparando una Matrix para controlar el virus y
reorganizar la nueva sociedad, pero corre con la desventaja del tiempo. Por
eso, al parar la economía, decidió parar el tiempo. El tiempo, traducido en el
calendario es un acuerdo social: Cumplir la cuarentena.

Fuente: A24