¿Emprender a medio tiempo es posible?

¿Emprender a medio tiempo es posible?

Emprender a tiempo parcial es una de las tareas más complicadas para quien quiere ganar libertad financiera, principalmente porque su día tiene que dividirse en dos para poder cumplir con sus múltiples tareas.

El tiempo es siempre una de esas cosas que desearíamos poder extender, pero normalmente es el recurso más escaso y por ende el más valioso.

La jornada de un emprendedor puede empezar con muchas ganas de trabajar para conseguir lo que siempre soñó, pero la falta de organización, el estrés y la familia, son factores que influyen para tener ganas de tirar la toalla.

Está claro que poner en marcha tu propio emprendimiento demanda tiempo y sobre todo dinero. Mientras trabajas en conseguir tu libertad financiera, tienes que encontrar una fuente de dinero que te permita inyectar capital.

Pero es seguro que esa situación de emprender a tiempo parcial mientras conservas tu trabajo de oficina te ha hecho perder los estribos más de una vez. ¡Calma! El que se persevera, vence. Aquí algunos consejos que pueden servirte para administrar tu tiempo.

1. Descubre tus momentos más productivos

De acuerdo con estudios de Workmeter que desde el año 2015 se actualiza de manera anual sobre Gestión de Tiempo en el Trabajo, de las nueve horas o más que las personas suelen tener para trabajar, la media refleja que solo se laboran seis horas y 34 minutos en realidad. Es decir, solo son en esa cantidad de horas en las que las personas suelen ser realmente productivas, por lo que deberás analizarte y conocer en qué momento del día te sientes más inspirado y dedicar esa cantidad de horas a tu emprendimiento.

Hay personas que están a toda marcha durante la mañana, se pueden levantar sin problemas a las 4:00 am para trabajar y estar enérgicos y productivos hasta la llegada de la tarde. Por otro lado, hay quienes se sienten más concentrados durante las horas nocturnas.

Para estar más claro en cuál es tu biorritmo, toma en cuenta estos aspectos que el mencionado estudio propone para saber con qué horario te sientes más inspirado:

  • Los matutinos: son aquellos que despiertan a tempranas horas de la mañana sin necesitar una alarma y su inspiración va decayendo con el pasar de las horas. Se dice que las tres de la tarde es la peor hora para que estas personas intenten ser productivas.
  • Los vespertinos: cuesta que se despierten temprano e incluso se estima que tardan horas en lograr activarse, así que a partir de las seis de la tarde es que llegan a alcanzar su máxima capacidad de energía.
  • Los intermedios: el estudio afirma que estos son los que conforman 60% de la población y que por tanto, el mediodía es su hora idónea para trabajar en lo que les apasiona.

Una vez que hayas identificado tu perfil, organiza tu día para trabajar cuando eres más productivo.

2. Establece metas inteligentes

En marketing trabajamos con metas definidas en función de un indicador y un periodo de tiempo. Si no lo haríamos de esta forma, no habría forma de avanzar.

Plantéate objetivos del tipo S.M.A.R.T, es decir, que sean específicos, medibles, alcanzables, realistas y que respeten un tiempo determinado. En lugar de “contactar potenciales clientes”, una meta SMART sería “contactar 20 potenciales clientes para el 30 de julio”.

Es clave también que tengas diferentes horizontes de planeación, es decir que fijes metas de forma anual, y que las dividas en trimestres, meses y semanas.

En el caso de las metas mensuales, te recomiendo el uso del MTD (Month to Date). Este indicador te permite conocer cuál es la meta al día basado en el objetivo mensual. Por ejemplo, si tu meta es contactar 30 prospectos al mes y estas en el día 15, deberías haber contactado ya a 15 prospectos, porque estás a mitad de mes.

El MTD te ayuda a saber si tus avances del día te permitirán llegar a la meta a fin de mes o si tienes que acelerar.

3. Evita el multitasking

Es realmente de mucho valor que puedas desarrollar varias tareas al mismo tiempo, es una habilidad que pocos pueden desarrollar. Sin embargo, cuando se trata de dos proyectos tan serios es mejor que tomes una pausa y dediques el tiempo prudente a cada uno por separado.

Define los tiempos, es decir, si tu trabajo es en la mañana hasta la hora de almuerzo, trata de poner el corazón en cada tarea de la oficina y, cuando salgas de ahí, dedícate solo a tu emprendimiento.

Enfocarte te permitirá avanzar más rápidamente.

4. Delega

Es probable que en un principio puedas hacerlo todo tú solo, pero al cabo de un tiempo te sientas agobiado.

Tu emprendimiento necesita que pongas el corazón en él y para eso tienes que estar en buen estado mental y físico, o de lo contrario se retrasará aún más el proyecto.

Por eso la recomendación es que te permitas tercerizar algunas de las tareas en las que no eres experto o bien aquellas que son simples y en las que invertir tu propio tiempo no hace la diferencia.

¿Quizás necesitas ayuda con todo el plan de marketing? Para lo que sea que necesites, y si tienes la disposición presupuestaria, delega tareas a profesionales para acelerar tu proyecto.

5. Aprende a organizarte

Es probable que como emprendedor y trabajador dependiente no tengas tiempo que perder, pero ¿y si te dijera que todavía puede haber tiempo?

Por ejemplo, supongamos que tienes un vuelo a las 17:00 horas, pero se ha retrasado y lo han pospuesto para las 19:00 horas. Durante ese lapso puedes hacer algo.

Quizás dialogar con tu primer cliente, leer sobre empresas que quieres contratar para hacer avanzar tu proyecto… Es decir, hay un montón de cosas que puedes hacer en tiempos perdidos como este.

Por otro lado, también puedes aprovechar metodologías para tu propia organización como GTD, que por sus siglas en inglés es Getting Things Done o en español “hacer que las cosas sucedan”.

El término y método fue acuñado por el consultor sobre productividad norteamericano, David Allen, quien afirma que la memoria es ineficiente y cuando debería recordarnos algo porque es útil, no lo hace.

A diferencia de otros métodos que van de arriba a abajo, es decir, se centran primero en el propósito macro de la vida para luego conocer objetivos pequeños, GTD va de abajo hacia arriba, haciendo una definición de lo que se hace en el día a día para lograr una organización tal que se pueda llegar a metas a mediano y largo plazo.

Por lo tanto, todo se basa en el control y la perspectiva para lograrlo.

Controlar la mente no es tarea sencilla, pero externalizar todo lo que hay en la cabeza sí lo puede ser. Para ello debes:

  • Recopilar: haz un recuento de todas tus preocupaciones y tareas y anótalas en un correo.
  • Procesar: todas las preocupaciones y tareas deben ser tomadas en acción.
  • Organizar: es necesario que todo lo que has tomado acción tenga cierta organización; es decir, define cuáles te han ayudado a alcanzar objetivos, si está en la lista de próximas acciones o si es algo de lo que te puedes deshacer.
  • Evaluar: luego de procesar y organizar, debes decidir qué hacer en cuanto a revisar otras cosas.
  • Hacer: se trata de que todo quede hecho, una vez procesado, organizado y revisado.

Una vez que tengas todo bajo control, es necesario que tu mente logre una nueva perspectiva para conocer si todo lo que has realizado va en la dirección adecuada:

  • Acciones: haz una lista de todas las cosas que se puedan hacer de una sola vez.
  • Proyectos: se trata de dejar todo adelantado con tiempo de anticipación.
  • Enfoque y responsabilidad: te enseña en todo lo que estás comprometido, tanto contigo mismo como con las personas que te rodean.
  • Metas: a dónde llegar y cómo llegar allí.
  • Visión: qué es lo que deseas lograr a largo plazo en tu vida.
  • Propósito: pregúntate por qué haces lo que haces y si va alineado con tus valores y principios.

 

6. Concéntrate en tu emprendimiento

La paciencia es un factor que debes tener presente desde el mismo momento en que decides emprender a tiempo parcial, porque evidentemente no te puedes partir en dos para atender todas las demandas del trabajo en la oficina y de tu proyecto.

Por lo tanto, la paciencia es tu mejor aliado cuando quieres obtener resultados y no has podido verlos por el factor tiempo.

Aunque las interrupciones ocurren, es necesario que te enfoques tanto en tu meta que ocurran cada vez menos o con menor frecuencia en tu ciclo de productividad, que como mencionó el estudio, depende de a qué hora te levantes y te sientas cómodo.

Para ello es necesario que te olvides de tu celular y de tu correo electrónico por estas horas en las que te encuentres más motivados y solo los revises cuando tengas un break.

Es recomendable, también de acuerdo con el estudio, que estos descansos sean de 20 minutos; una motivación es que te recuerdes cada día por qué haces lo que haces para ganar perspectiva y enfoque.