Evo Morales el aimara, pastor y agricultor que llegó a la presidencia

Evo Morales el aimara, pastor y agricultor que llegó a la presidencia

Juan Evo Morales Ayma nació el 26 de octubre de 1959 en la comunidad Isallavi, del cantón Orinoca en el Departamento de Oruro.

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Es hijo de María Ayma Mamani y Dionisio Morales Choque —ambos ya fallecidos— y descendiente de una familia de agricultores y criadora de llamas. Es de origen indígena uru-aimara y su idioma materno es el aimara.

Desde niño trabajó la tierra y fue pastor de llamas. Eran siete hermanos de los que sólo tres sobrevivieron: Esther la mayor, Evo y Hugo el menor. Perdió a otros cuatro hermanos: Luis, Eduvé, Reyna y el cuarto falleció al nacer.

Desde niño Evo ayudó en las tareas agrícolas. A los seis años emigró con su familia durante el periodo de la zafra de la caña de azúcar a la comunidad de Galilea Tucumán y Campo Santo en Salta, al norte de la Argentina. Allí fue por primera vez a la escuela, en abril de 1966, cursando el primer grado en la Escuela Nº 4.136 “Julio Argentino Cornejo”, ubicada en la finca La Población de la localidad de Campo Santo, a unos 60 kilómetros de la ciudad de Salta. En 2014 Morales visitó la escuela, dijo «acá empezó todo» y decidió apadrinarla

Trabajando durante toda su niñez, Evo se las ingenió para dedicarse a su deporte favorito: el fútbol, deporte que le llevó más tarde a ocupar su primer cargo sindical, el de Secretario de Deportes de su comunidad. También entrenó en el Club San José, de Oruro.

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Desde muy joven comenzó a demostrar su peculiar sentido de humor y sus dotes de liderazgo.

Cuando tenía quince años -explicó su prima Adela Ayma- visitó con sus compañeros del colegio de la Unidad Educativa Central Orinoca el Palacio Quemado en La Paz. El equipo logístico no les permitió hablar con el presidente porque este se encontraba ocupado. Evo quedó tan ofendido que le dijo a sus amigos: “Algún día voy a ser presidente y fácil me van a encontrar”.

Para continuar sus estudios Morales viajó a Oruro, donde trabajó de ladrillero, panadero y trompetista. Llegó a tocar en la Banda Real Imperial, actividad que le permitió viajar y conocer diversas realidades.

Estudió hasta tercero medio en el colegio Beltrán Ávila. Después se marchó para cumplir el servicio militar obligatorio en el Estado Mayor en La Paz. En ese periodo fue testigo de los golpes de Estado de Juan Pereda Asbún y David Padilla Arancibia, ambos en 1978.

Al salir del cuartel volvió a su comunidad para trabajar la tierra. Pero la naturaleza cambió la vida de los Morales y de otros miles de comunarios de Orinoca. En 1980 el fenómeno El Niño acabó con más del 70 % de la producción agrícola y se llevó más del 50 % de los animales.

Poco después, la familia emprendió un viaje al Cochabamba para iniciar una nueva vida de colonos en San Francisco, en la región del Chapare.En 1981 fue nombrado Secretario de Deportes de su sindicato, San Francisco. En 1983 falleció su padre. Dejó entonces sus responsabilidades sindicales para dedicarse íntegramente al trabajo familiar. Además, debía trasladarse con frecuencia del Chapare a Orinoca para atender actividades agrícolas en su comunidad de origen.

Morales ha representado durante su carrera como sindicalista al sector de los colonos inmigrantes (aymaras y quechuas), campesinos cultivadores de coca de la región del Chapare boliviano. En 1985 fue nombrado Secretario General de su sindicato. En 1988 cuando el gobierno del MNR consiguió que el Congreso aprobara, el 19 de julio, la Ley del Régimen de la Coca y Sustancias Controladas (Ley 1008) ―que contemplaba la reducción y sustitución graduales de las cosechas excedentarias mediante la siembra de cultivos alternativos o bien el desarraigo forzoso de cocales sin derecho a indemnización ― sus compañeros le eligieron secretario ejecutivo de la Federación del Trópico en un ampliado en el Chapare.

A lo largo de su trayectoria sindical, Morales conoció la cárcel y el confinamiento. En 1989, al rendir homenaje a los compañeros caídos en defensa de los cultivos de coca, efectivos de UMOPAR lo golpearon y arrojaron al monte, convencidos de que estaba muerto.

Durante los noventa, los cocaleros se enfrentaron en repetidas ocasiones con el gobierno de Hugo Banzer Suárez, quien había prometido a los Estados Unidos la erradicación total de los cultivos de coca en el país. Morales era el máximo dirigente de una federación de campesinos cocaleros que se resistía a los planes gubernamentales para la erradicación del cultivo de la hoja de coca, considerándola como parte de la cultura ancestral de los indígenas aymaras; la federación había contrapropuesto a Banzer un plan de cocaína cero en lugar de la coca cero que exigía el gobierno estadounidense.

Hacia la presidencia 

En 1997, bajo la presión de las fechas electorales, se necesitó un partido ya registrado, por lo que la Confederación de Trabajadores del Trópico Cochabambino liderada por Morales decidió fusionarse con el Movimiento al Socialismo (MAS). Más tarde, el 23 de julio de ese año, fue refundado bajo dirección de Morales. Ese mismo año llega al Parlamento como diputado por Cochabamba con el 70 % de los votos. En una primera tentativa de ganar el poder en 2002, Morales y el MAS elaboraron un programa de gobierno que incluía la convocatoria de una asamblea constituyente y una política de hidrocarburos sin definir. En particular, el MAS no quería que el gas tarijeño se vendiera por un puerto chileno, en tanto que este país no negociara la restitución del acceso oceánico, la franja de Atacama, que Bolivia perdió como resultado de la Guerra del Pacífico o del Salitre, en 1879.

Cuatro días antes de las elecciones, el entonces embajador estadounidense, Manuel Rocha, declaró que si los bolivianos elegían “a los que quieren que Bolivia vuelva a ser un exportador de cocaína importante”, la ayuda de Estados Unidos estaría en riesgo. La declaración aumentó el apoyo hacia Morales, que respondió al embajador agradeciendo su exhortación.

En las elecciones presidenciales, Morales alcanzó el 20,9 % de los votos, 1,6 % menos que el ganador, Sánchez de Lozada. En las legislativas, el MAS sacó el 11,9 %, lo que se tradujo en 27 diputados y ocho senadores, convirtiéndose en la segunda fuerza parlamentaria detrás de la alianza del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) y el Movimiento Bolivia Libre (MBL). Los masistas fueron la fuerza más votada en los departamentos andinos de La Paz, Oruro y Potosí, amén del bastión de Cochabamba. Morales se presentó también a diputado y en esta elección ganó el escaño por su circunscripción con el 81,3 % de los sufragios.

Morales salió muy reforzado en las elecciones y rápidamente se convirtió en el máximo líder de la oposición; al margen de la alianza concertada para elegir a Gonzalo Sánchez de Lozada presidente, se opuso a su gobierno, tanto fuera como dentro del Congreso. Poco después de haber llegado a la Jefatura del Estado, Sánchez de Lozada tomó medidas económicas de corte antipopular.

Bajo el lema “contra la erradicación de la coca, para la estatalización de los hidrocarburos y la convocatoria de una Asamblea Constituyente”, en febrero de 2003, el MAS, junto a otras organizaciones sindicales y civiles, se opuso frontalmente al llamado impuestazo, el nuevo gravamen directo, progresivo y no deducible, de hasta el 12,5 %, con el que el gobierno esperaba recortar el déficit fiscal. Los días 12 y 13 de febrero de 2003, en La Paz y sus alrededores, se enfrentaron miles de manifestantes, policías en huelga y soldados encargados de imponer el orden.

Sánchez de Lozada se vio obligado a renunciar en octubre de 2003; el poder quedó interinamente en manos de Carlos Mesa Gisbert, que igualmente tuvo que enfrentar la oposición de la población en otra crisis, aunque el MAS dio a Mesa temporalmente el apoyo que había negado a Sánchez de Lozada. En junio de 2005, Mesa renunció a la Presidencia debido a la radicalización de las movilizaciones populares. Finalmente, la Presidencia interina quedó en manos de Eduardo Rodríguez Veltzé, hasta entonces presidente de la Corte Suprema de Justicia, quien, según la legislación, debía estar en la Presidencia por un periodo máximo de seis meses mientras el Congreso Nacional promulgara una ley convocando a elecciones.

Morales, en su segundo intento, alcanzó el sillón presidencial en las anticipadas elecciones presidenciales de diciembre de 2005, en las que resultó ganador al obtener el 53,74 % de los votos, frente al 28,59 % de su principal opositor, Jorge Quiroga. Fue también el cuarto mandatario en la historia de Bolivia en ser elegido por mayoría absoluta. El vicepresidente de la fórmula fue Álvaro García Linera.

En sus primeros discursos declaró la necesidad de la estatalización de los hidrocarburos, cuya propiedad en boca de pozo se encontraba en poder de empresas petroleras transnacionales, a través de concesiones que catalogó como nulas de pleno derecho.

El 21 de enero de 2006 Morales asistió a una ceremonia religiosa en las antiguas ruinas de Tiahuanaco, donde fue coronado Apu Mallku o “líder supremo” por varios pueblos indígenas de Los Andes, y recibió regalos de representantes de nacionalidades indígenas de América Latina y del mundo. Ésta fue la primera vez desde la coronación de Túpac Amaru en que se otorgó este título.

El 22 de enero de 2006 Morales recibió la transferencia de mando y tomó posesión del cargo de Presidente Constitucional de la República.