Flashmob, chiche político

Flashmob, chiche político

Versión política del flashmob en Buenos Aires. Aparecen de la nada en un lugar público. Bailan y cantan contra Larreta y desaparecen rápido. Lo utiliza el peronismo.

Como si la política vernácula no nos tuviese acostumbrados a parir engendros y aliens, ahora acaba de dar a luz un nuevo espécimen: el flashmob.

La criatura original fue inventada en el Primer Mundo, tiene nombre inglés, y designa a un acto relámpago masivo que “copa” un determinado espacio urbano para promocionar algo o sólo como hecho artístico. No se hacen anuncios en los medios de comunicación tradicionales. Los organizadores usan las redes sociales, pero de manera acotada.

El objetivo es sorprender a mucha gente y desaparecer. Y que eso genere un boca a boca. Diríamos, una performance, por si eso le suena más conocido. Se realiza en plazas, parques, estaciones de trenes, en los subtes, o en shoppings.

En Estados Unidos y en Europa se comenzó a usar para promocionar las grandes obras musicales. Fue exitoso y creativo. Pero ahora en las garras de la política puede pasar cualquier cosa.

Pues bien, quédese intranquilo porque el flashmob ya se usa en la Argentina y lo ha importado la política sin pagar aranceles.

Por supuesto ha empezado en la ciudad de Buenos Aires y seguramente se extenderá hasta ser usual en nuestras plazas vernáculas de Costa de Araujo o Vista Flores para promocionar a algún concejal.

Rajá, Larreta

El pasado fin de semana se usó en espacios abiertos de quince barrios de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El peronismo porteño es el que ha echado mano a este artilugio para ver si por fin le puede hacer sombra al macrismo (ganarle sería un milagro).

Militantes peronistas batallan contra Rodríguez Larreta al ritmo de una cumbia del grupo  alternativo Sudor Marika.

En las recientes PASO Horacio Rodríguez Larreta le ganó por 15 puntos al candidato peronista y presidente de San Lorenzo, Matías Lammens (sí, ese que se parece a Tinelli).

En esta movida porteña se usa en todos los casos una cumbia que se llama “Si vos querés”, del grupo alternativo Sudor Marika. El estribillo dice: “Macri ya fue, Vidal ya fue, y si vos querés, Larreta también”.

Los porteños peronistas sueñan ahora con que Lammens pueda hacer lo que el insistidor Daniel Filmus intentó tantas veces y nunca pudo concretar: ofrendarle al PJ una cabeza macrista.

Ya han aparecido los analistas que comentan que esta perfomance tiene poco de ingenua o espontánea. Aseguran que es algo muy pensado por gente vinculada al marketing político y mencionan al productor teatral Javier Grossman, aquel que hizo la fiesta del Bicentenario y varios shows para el kichnerismo, aunque él lo ha desmentido.

Vendimia, abstenerse

Teniendo en cuenta que en esta movida del flashmob hay que actuar, sorprender y desaparecer, adelantamos que nunca se podría utilizar para promocionar aspectos de la Fiesta de la Vendimia.

Es que los bailarines y actores de la  Vendimia nunca quieren desaparecer del escenario. ¿Vio que se quedan para que los aplaudan y recontraaplaudan, abrazándose entre ellos por horas?

Y eso, claro, quiebra el espíritu del flashmob, que es dejar una sensación de ensueño, de que el espectador se quede con ganas de ver eso en otra ocasión.

¿Y si lo probáramos con la actividad legislativa? Los legisladores tienen carnadura para el flashmob. Aparecen muy de vez en cuando en un lugar público como la Legislatura, hacen su módico show y desaparecen por semanas, como en este inolvidable período electoral.