Haddad sustituyó a Lula como candidato presidencial

Haddad sustituyó a Lula como candidato presidencial

El Partido de los Trabajadores de Brasil remplazó al ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva con el ex alcalde de San Pablo, Fernando Haddad, como su candidato para las elecciones presidenciales programadas el 7 de octubre.

La decisión pone fin a una de las interrogantes más grandes de los comicios para elegir el mandatario de la nación más grande de América Latina.

Después de una reunión con representantes del PT en la ciudad sureña de Curitiba -donde Lula está encarcelado-, los funcionarios del partido confirmaron a Haddad como el nuevo candidato. Su compañera de fórmula será Manuela D’Avila, del Partido Comunista de Brasil.

La decisión, aunque prevista, fue un reconocimiento de que el PT no logró que Lula estuviera en la boleta electoral pese a los numerosos intentos en los tribunales.

“La lucha apenas ha comenzado. ¡Vamos Haddad! ¡Haddad es Lula!”, tuiteó el PT en su cuenta. “Fue ministro de Lula, es abogado de Lula y lo mejor: es amigo de Lula”.

Haddad, un profesor de Ciencias Políticas que asumió el puesto de ministro de Educación y que posteriormente incursionó en la política, se reunirá con Lula a después de la decisión, dijeron miembros de su partido. Se prevé que haya una conferencia de prensa y un anuncio formal por la tarde.

El ex presidente está cumpliendo una condena de 12 años por hacer favores a la empresa constructora Grupo OAS a cambio de la promesa de un departamento frente a la playa. Lula niega haber cometido delito alguno y argumenta que esa y otras acusaciones en su contra buscan mantenerlo fuera de la boleta.

El hombre que dirigió Brasil de 2003 a 2010 ha encabezado las encuestas fácilmente por más de un año, pero el máximo tribunal electoral del país vetó su candidatura.

Las encuestas recientes muestran a Haddad muy atrás, pero el PT espera que ahora se levante con el respaldo de Lula. El puntero es el congresista de extrema derecha, Jair Bolsonaro, con más del 20% en una contienda que coloca a varios de los candidatos con aproximadamente el 10%.

Haddad fue ministro de Educación bajo el mandato de Lula y de su sucesora Dilma Rousseff. En 2012 fue electo alcalde de San Pablo, la ciudad más poblada de Sudamérica, pero no consiguió reelegirse cuatro años más tarde.

Una encuesta de Datafolha publicada el lunes muestra a Haddad en el cuarto sitio, favorecido con el 9% de la intención de voto, cantidad que representa un aumento de cinco puntos porcentuales en apenas unas semanas. Sin embargo, sigue detrás de Bolsonaro, quien obtuvo 24% de las preferencias en la encuesta, del izquierdista Ciro Gomes, con 13%, de la centrista Marina Silva, con 11%, y del derechista Geraldo Alckmin, con 10%.

La encuesta tiene un margen de error de dos puntos porcentuales. Los 2.804 participantes fueron encuestados después que Lula fuera declarado inelegible por el Tribunal Superior Electoral y de que Bolsonaro fuera apuñalado en un incidente que podría provocar que esté hospitalizado hasta el día de los comicios.

Si ninguno de los candidatos obtiene más del 50% el 7 de octubre, se llevará a cabo una segunda vuelta el 28 del mismo mes.

Popularidad

Alberto Almeida, un profesor de Ciencias Políticas que ha escrito varios libros sobre las encuestas brasileñas, cree que Haddad tiene mucho potencial para ganar popularidad entre el electorado, pese a que tiene poco tiempo para hacer campaña.

“Para la próxima semana, es posible que Haddad aumente lo suficiente para ver a Marina y a Ciro detrás de él. Eso era predecible debido al apoyo de aproximadamente 40% que tiene Lula en las encuestas”, dijo Almeida y añadió: “La contienda es más clara ahora”.

La hora de Fernando

Fernando Haddad escuchó en tercera fila el histórico discurso con el que Lula se despidió horas antes de entrar a prisión, en abril. Ni los mayores elogios ni los agradecimientos más sentidos fueron para él, pero a partir de ayer el correcto ex alcalde de San Pablo tiene ante sí el reto más delicado: sustituir al líder.

Casi al filo del plazo dado por la Justicia electoral, Lula dio luz verde para que quien fuera su ministro de Educación en los años dorados de sus gobiernos asuma una misión que muchos ven casi imposible.
Ni la cárcel ni los escándalos que detonaron a su Partido de los Trabajadores (PT) o la crisis económica bajaron al patriarca de la izquierda del primer puesto de los sondeos.

Pero el medido Haddad, un abogado y ex profesor universitario de 55 años criado en San Pablo, no es Lula, y ahí están las encuestas para recordárselo. Pese a haber mejorado, solo 9% de los electores lo eligen por el momento como su candidato, según el sondeo Datafolha publicado el lunes.
Y apenas le quedan cuatro semanas para convencerlos.

No es la primera vez que este descendiente de libaneses, que asegura haber aprendido tanto de la vida en la tienda de telas de su padre como en la universidad, arranca mal una elección. Su perfil no era el más cotizado cuando se planteó competir por la alcaldía de San Pablo en 2012, y acabó ganando.

Aquellos, sin embargo, eran otros tiempos. Los del inicio del gobierno de Dilma Rousseff, todavía bajo los destellos de aquel Brasil que se comía el mundo de la mano de Lula y que parecía no tener techo. Pero lo tuvo y el propio Haddad sufrió el golpe en su despacho del corazón financiero de San Pablo, tras la derrota en las municipales.