La originalidad en los negocios

La originalidad en los negocios

¿Cuántas veces pensaste en una idea de negocio que es completamente original? Posiblemente muy pocas o ninguna.

Picasso decía: “los buenos artistas copian, los grandes artistas roban”.

Todos somos una mezcla de muchas cosas: desde los genes de nuestros padres; hasta nuestras enseñanzas y creencias. De una u otra forma somos coleccionistas de todo lo que vivimos y vamos seleccionando lo que consideramos útil.

El asunto está en saber cómo utilizar eso que tomamos para crear algo mejor.

No se trata simplemente de copiar. Se trata de tomar cosas de los mejores y adaptarlas con nuestra esencia. Es así cómo una idea de negocio puede nacer de otras que tal vez carecían de algo.

Tu idea de negocio puede no ser nueva u original

Vamos a sustentar que una idea de negocio no debe ser original, son el siguiente ejemplo:

Austin Kleon, escritor y artista, encontró una alternativa para salir del bache creativo que no le permitía escribir. Tomó periódicos y subrayó las palabras que le parecían interesantes.

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Su idea se empezó a volver viral, pero al poco tiempo empezó a recibir críticas diciendo que eso no era original.

Resulta que en los años sesentas, un artista británico llamado Tom Phillips ya había elaborado algo parecido:

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Resultó ser que Phillips había tomado la idea de William Burroughs, un escritor que cortaba palabras y las reorganizaba para crear algo nuevo.

Sin embargo, al investigar un poco más, se encontró que Burroughs tomó la idea de un amigo suyo, llamado Brion Gysin.

Y el origen de la idea no para ahí. A comienzos del siglo XX, un poeta parisino llamado Tristan Tzara, recortaba piezas de un periódico, las metía en un sombrero y aleatoriamente las iba sacando y las leía como poesía.

Después de más investigación, se llegó hasta 1760, donde Caleb Whitefoord no leía los periódicos siguiendo las columnas; los leía de derecha a izquierda y se originaban toda clase de combinaciones curiosas.

Por lo general una idea de negocio es una mutación, ninguna es completamente original.

En su bestseller Steal Like an Artist, Austin Kleon nos da algunas pautas:

1. “Ser aburrido”

¿Ser aburrido?…Sí, Kleon sostiene que debemos apegarnos a rutinas, ya que de esa manera podemos crear espacios creativos de inspiración.

De igual manera, él cree que esa “vida loca” de muchos artistas está mandada a recoger; debido a que ser creativo requiere energía, y desperdiciarla en fiestas no sería una buena inversión.

2. Ir paso a paso

Muchas grandes construcciones fueron posibles porque se puso un ladrillo sobre otro.

Puede que no llegue una gran idea de repente, pero ser consistentes y desarrollar pequeñas ideas todos los días; inevitablemente dará sus frutos.

Si escribimos una hoja por día, al final del año tendremos 365 hojas que pueden resultar en una novela completa.

3. Poner límites

¿No es sorprendente lo que pueden lograr algunos artistas con solo un hoja y un carboncillo? Tener limites permite exprimir al máximo nuestra creatividad y dar lugar a resultados increíbles.

Los beatles, la gran banda británica que influenció casi toda la música que escuchamos hoy en día; empezó como una banda de covers. Así que no tiene nada de malo tomar cosas de grandes ideas y dar origen a algo “nuevo”.