Se cayó al foso en el debut, pero Roque Avallay tuvo su premio con la Libertadores

Se cayó al foso en el debut, pero Roque Avallay tuvo su premio con la Libertadores

En el estadio Nacional de Santiago de Chile el 15 de abril de 1965, Independiente conquisto una nueva Copa Libertadores de America y se clasifico bicampeón frente a Peñarol, de Uruguay. Fue en el partido desempate jugado en cancha neutral en donde Independiente de Avellaneda goleó 4 a 1.

En el primer encuentro jugado en la Doble Visera de Avellaneda, el 9 de abril de 1965 se impuso el Rojo con gol de Raúl Bernao. Luego en la revancha en el Centenario de Montevideo, el 12 de abril ganó Peñarol por 3 a 1.

Parados: Juan C. Guzmán, Roberto Ferreiro, David Acevedo, Rubén Navarro, Elbio Ricardo Pavoni y Miguel A. Santoro. Agachados: Raúl Bernao, Osvaldo Mura, Vicente De la Mata (h), Roque Avallay y Raúl A. Savoy en una formación de 1965.

Pero la historia la concentraremos en el mendocino Roque Avallay (nacido el 14 de diciembre de 1945) que deslumbró con su velocidad y sus goles en Deportivo Maipú, en el torneo de la Liga Mendocina de 1964. En 22 partidos anotó 20 goles para ser el máximo artillero del torneo con 18 años.

Fue vendido a Independiente de Avellaneda en marzo de 1965 y debutó nada menos que en una semifinal de la Copa Libertadores frente a Boca Juniors, el 24 de marzo.

 Raúl Savoy, Mario Rodríguez, Roque Avallay, Vicente de la Mata, Raúl Bernao, Juan Guzmán, Rubén Navarro (adelante), David Acevedo, Roberto Ferreiro, Ricardo Pavoni y Miguel Santoro. Fue en el Monumental, en la tercera semifinal contra Boca.

Y quedó para la anécdota un suceso con Roque: El Rojo atacaba a Boca y la pelota quedó para la corrida larga hasta el arco de Roma. Esperó que un compañero le tirara el centro y se la bajó de cabeza a Mario Rodríguez para que hiciera el gol. Y contó Avallay que: “Como la cancha estaba resbaladiza, y seguí de largo después de pegar el salto. En el alambrado bajo de la cancha de Independiente me enredé las piernas en el alambre de púa, di una vuelta y caí dentro del foso. El agua me llegaba hasta el pecho y encima me hice un tajo enorme en la pierna. Igual seguí jugando”. Una revista de esa época tituló con una foto mía: Avallay, sobre llovido, mojado.

Del Rojo: parados: Bernao y Savoy y abajo: Mura, Roque Avallay y Mario Rodríguez en la tercera semifinal contra Boca. 

Ganó el Rojo 2 a 0 con tantos de Mura y Mario Rodríguez. En la revancha jugada en Boca se impuso el Xeneize 1 a 0 (gol de Alfredo Rojas) el 28 de marzo. Y debieron ir a un desempate, en el estadio Monumental e igualaron 0 a 0, el 5 de abril. El alargue terminó igual y pasó el Rojo a la final por mejor diferencia de goles.

Llegaron los tiempos de las finales frente a Peñarol y la definición en el estadio Nacional de Chile con la goleada de Independiente por 4 a 1 el 15 de abril. Osvaldo Ardizzone escribió en el El Gráfico: Independiente llenó la escena de rojo. La vistió, la decoró de rojo desde el prólogo hasta la caída del telón. Monopolizando la escena, robándose los aplausos de la platea. De Peñarol no quedó nada”.

A los 10′ Acevedo apuró en la salida a C. Pérez (un defensor rival) y la pelota terminó en la red. Luego a los 27′ aumentó Bernao y a los 33′ Roque Avallay logró el 3 a 0. A un minuto para el final del primer tiempo descontó Joya para el equipo uruguayo. En la segunda parte Osvaldo Mura hizo el cuarto a los 37′.

El maipucino Avallay con 19 años ya era campeón de la Copa Libertadores de América.